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Premio a la Mejor Invención de Estudiantes ULPGC en la clausura de la 'Patents Week'

En el acto de clausura de 'Patents Week', el evento de divulgación y formación sobre Propiedad Industrial que ha organizado la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria en el Museo Elder de la Ciencia y la Tecnología, se ha procedido a la entrega del Premio a la Mejor Invención de Estudiantes ULPGC otorgado por la Cátedra Telefónica de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, que ha recaído en Manuel Pérez García, por la Patente nacional P201600540(8) - Sistema de control redundante multifrecuencia para vehículos no tripulados, que ha sido tutorizada por Blas Galván González, Ricardo Aguasca Colomo y María Candelaria Hernández Goya.

El premio ha sido entregado por el Vicerrector de Investigación, Innovación y Transferencia de la ULPGC, José Pablo Suárez Rivero, y el Director de Telefónica en Canarias, Juan Flores, y está dotado con 500 euros.

Se trata de un dispositivo electrónico para vehículos de control remoto, caracterizado por permitir al vehículo que lo incorpora equiparse con varios receptores de órdenes, lo que permite que el dispositivo electrónico decida cuál de ellos cuenta con el mejor serial para el enlace, además de permitir controlar de forma manual y supervisada la selección. El equipo también permite hacer un bypass con la unidad de control interna del vehículo.

Patents Week Gran Canaria se ha celebrado los días 9, 10 y 11 de octubre con el objetivo de concienciar sobre la importancia y el valor de proteger la investigación de calidad, para así contribuir con el avance y desarrollo tecnológico.

El evento ha contado con una presentación de nueve de las invenciones de la ULPGC protegidas hasta ahora, la primera de ellas en 1992, tres años después de la creación de la ULPGC. En estos momentos se cuenta con 14 modelos de utilidad,. 6 solicitudes de patente internacional y 2 solicitudes de patentes europeas, de un total de 117 patentes de la ULPGC en 30 años.

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Artículo: la transferencia de tecnología, primera parte

En anteriores entradas hablábamos de algunos aspectos que tienen que ver con dudas muy inmediatas de las empresas e investigadores a los que atendemos en la Fundación Canaria Parque Científico Tecnológico de la ULPGC, como la financiación de proyectos de I+D+i o la comunicación necesaria entre empresas e investigadores para iniciar algún trabajo conjunto, pero no hemos hablado directamente de qué es la transferencia de tecnología. Hablaremos ahora de la propia transferencia de tecnología, qué es, por qué es importante, cómo se hace.

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En el presente artículo hablaremos de qué es y por qué aparece. La información aquí volcada pretende ser más accesible que “oficial”, por lo que, si hubiera dudas, contacten con nuestros técnicos en transferencia de tecnología de la Fundación Canaria Parque Científico Tecnológico de la ULPGC, que desarrollan un trabajo en asesoramiento sobre transferencia de tecnología, gracias su trabajo en el marco del proyecto Red CIDE.

Empezamos por una definición más o menos académica. La transferencia es un modo en que puede utilizarse el conocimiento generado en la actividad investigadora. La transferencia se da cuando el uso del conocimiento tiene un fin primordialmente económico y se incorpora a una cadena de valor en la que hay otros muchos eslabones que van desde la identificación de los temas de investigación hasta la compra por el usuario final del producto que incorpora el conocimiento generado.

En el párrafo anterior hay varios puntos en los que merece la pena detenerse, pero los veremos en diferentes artículos. En primer lugar, veamos cuál es el proceso por el que se obtiene conocimiento en la actividad investigadora. Desde sus inicios, la humanidad ha buscado conocer el funcionamiento del mundo físico, y para ello ha utilizado diferentes métodos. A medida que dichos métodos han ido evolucionando, ha aparecido el concepto de “método científico”. Dicho método científico no es más que una serie ordenada de pasos empleados en la producción de este conocimiento, con la restricción de que los conocimientos obtenidos sean “confiables”. En posteriores artículos hablaremos con algo más de detalle sobre cómo se desarrolla el método, pero baste con ver este artículo de Wikipedia.

Una parte del propio método implica compartir los hallazgos científicos con el resto de la comunidad científica, para lo cual existen las publicaciones en revistas especializadas. Las revistas más fiables son aquellas que, antes de publicar cualquier artículo, lo someten a la llamada “revisión por pares”. Es decir, otros investigadores, no vinculados a los autores del artículo, revisan que la metodología sea correcta, que los resultados sean plausibles, etc. De esta manera, tenemos otro filtro más para asegurar la fiabilidad de lo publicado.

¿Y cómo sigue el proceso, una vez publicado un hallazgo? Normalmente, un hallazgo científico suele llevar a otras investigaciones nuevas, donde se profundiza en aspectos que no se explicaron en el anterior proyecto, o cuestiones nuevas que surgen.

¿Y si un resultado de investigación pudiera resolver un problema técnico? ¿Cómo llega ese hallazgo a “la calle”? Volvamos atrás. Obtenemos un nuevo conocimiento. Se escribe una publicación (o varias). Se difunde el escrito. Otras personas en la comunidad investigadora lo leen y pueden basarse en ese escrito para continuar con el proceso de obtención de conocimiento. Pero en ningún momento hemos hablado de que ese conocimiento se tenga que usar necesariamente para construir algo que pueda usar alguien. Más fácil de ver. En este enlace pueden ver ejemplos de artículos que siguen este proceso, en este caso sobre geodesia, por poner una temática.

Estos artículos no están pensados para que alguien construya, por poner otro ejemplo, una máquina que mida el radio de la Tierra. Tampoco se habla de que esa hipotética máquina pueda usarse por alguien diferente de los propios inventores en unas condiciones muy determinadas, como en el propio laboratorio. Que exista una versión de la máquina disponible para el público. Para eso, hay que abrir un proceso nuevo. Ese proceso nuevo es la transferencia de tecnología.

En próximos artículos veremos otros detalles sobre el proceso.

Para ver las anteriores entradas relacionadas:
Artículo: La comunicación, sobre las colaboraciones entre empresas y universidad.
Artículo: Financiación para proyectos de I+D+i, primera parte. Principios básicos.
Artículo: Financiación para proyectos de I+D+i, segunda parte: subvenciones, ¿cómo son?
Artículo: Financiación para proyectos de I+D+i, tercera parte: los programas europeos.

Enlaces de interés:
Contacto de los técnicos de la Fundación Canaria Parque Científico Tecnológico de la ULPGC.
Web de la Red CIDE.

Este artículo es posible al basarse en el trabajo de los técnicos de transferencia de tecnología universitaria en la Fundación Canaria Parque Científico Tecnológico de la ULPGC, con la ULPGC, y en el marco del proyecto de asesores en esta materia, Red CIDE. La Red Cide es una iniciativa del Gobierno de Canarias cofinanciada por la Agencia Canaria de Investigación, Innovación, y Sociedad de la Información y por el Fondo Europeo de Desarrollo Regional en un 85%. Canarias Avanza con Europa.



Créditos de las imágenes: Pixabay y Hablando de Ciencia.

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Artículo: Financiación para proyectos de I+D+i, tercera parte: los programas europeos

Tal y como decíamos en las anteriores entradas, aquí les dejamos el enlace de la anterior, la financiación de proyectos de I+D+i en Canarias es posible en diferentes modalidades. En el artículo de hoy, veremos una de ellas, relacionada con el programa europeo por excelencia, H2020.

La información aquí volcada pretende ser más accesible que “oficial”, por lo que, si hubiera dudas, contacten con nuestros técnicos en gestión de proyectos europeos y transferencia de tecnología de la Fundación Canaria Parque Científico Tecnológico de la ULPGC, que desarrollan un trabajo en asesoramiento sobre subvenciones, gracias su trabajo en el marco del proyecto Red CIDE.

Comentamos en anteriores entradas que el caso de la Comisión Europea es algo particular, pues no se basa en el esquema que pudiéramos describir como “hoy se publica la convocatoria y tienes tantos días para presentar la solicitud”. Intentaremos ir por partes, pues las ayudas de la Comisión Europea tienen cierta complejidad.

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En primer lugar, de dicha Comisión cuelgan distintos organismos, las Direcciones Generales, que vendrían a ser el equivalente a los ministerios. Cada dirección general tiene sus convocatorias. En todo caso, hay un programa “estrella” de la Comisión Europea particularmente interesante desde el punto de vista de la financiación de I+D+i, que es H2020. H2020 es un programa que ofrece cerca de 80.000.000.000 € entre 2014 y 2020 para distintos organismos de toda Europa. H2020, a su vez, se vendría a dividir en tres grandes secciones: la primera, para investigación de excelencia; la segunda, basada en mayor medida en el apoyo a la competitividad de las empresas; y la tercera, los retos de la sociedad.

En la primera sección, para investigación de excelencia, lo más usual es que sean centros de investigación y universidades quienes se presenten, aunque hay excepciones. Sin ir más lejos, tenemos algún ejemplo en la ULPGC de proyecto que ha sido financiado por este programa con empresa, como este o este otro.

En la segunda sección, o Pilar II, de apoyo a la competitividad de las empresas, hay multitud de programas de trabajo, que comprenden igualmente diferentes áreas temáticas (TICS, nanomateriales, etc.), con programas enfocados a financiar investigación, innovación, proyectos de coordinación (CSA)... por resumir bastante, y dirigiéndonos a programas muy conocidos donde las empresas tendrían gran protagonismo, en este Pilar II habría a su vez dos programas interesantes: el Fast Track to Innovation y el Instrumento PYME. En ambos casos las empresas tienen gran protagonismo, aunque en el caso de Fast Track to Innovation vendría a haber un enfoque a consorcios de empresas con proyectos realmente grandes. En el caso de las empresas tipo PYME, tiene bastante interés el Instrumento PYME. Se trata de una ayuda pensada para que una empresa pueda demostrar primero y luego lanzar al mercado un producto o servicio extremadamente innovador. Lo más peculiar de esta ayuda es que la Comisión Europea no solo da dinero para trabajar en el proyecto (estamos hablando del orden de 7 cifras), sino que facilita a la PYME el acceso a un coach de innovación para que la empresa sistematice sus procesos de mejora continua.

La tercera pata de H2020, los Retos de la Sociedad, es muy trabajada aquí en la universidad, y da acceso a cualquier entidad que quiera participar con una serie de condiciones básicas: los proyectos responden a necesidades específicas planteadas por la Comisión, los llamados "topics", tras un proceso bastante largo de consulta pública, y deben ajustarse perfectamente a dichas necesidades (de ahí la denominación de “retos” o "topics"), se trabajan en consorcio con un mínimo de 3 socios de al menos 3 países diferentes de Europa. ¿Cuántos socios? Cuantos necesite el proyecto para tener sentido y ser realizable.

Para ver las anteriores entradas relacionadas: Artículo: Financiación para proyectos de I+D+i, primera parte. Principios básicos.
Artículo: Financiación para proyectos de I+D+i, segunda parte: subvenciones, ¿cómo son?

Enlaces de interés:
Contacto de los técnicos de la Fundación Canaria Parque Científico Tecnológico de la ULPGC.
Web de la Red CIDE.
Web de la Oficina de Proyectos Europeos ULPGC
Comisión Europea, programa Horizon 2020

Este artículo es posible al basarse en el trabajo de los técnicos de transferencia de tecnología universitaria en la Fundación Canaria Parque Científico Tecnológico de la ULPGC, con la ULPGC, y en el marco del proyecto de asesores en esta materia, Red CIDE. La Red Cide es una iniciativa del Gobierno de Canarias cofinanciada por la Agencia Canaria de Investigación, Innovación, y Sociedad de la Información y por el Fondo Europeo de Desarrollo Regional en un 85%. Canarias Avanza con Europa.

Créditos de las imágenes: pxhere y pixabay.

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Artículo: Financiación para proyectos de I+D+i, segunda parte: subvenciones, ¿cómo son?

Tal y como decíamos en la anterior entrada, (ver enlace), la financiación de proyectos de I+D+i en Canarias es posible en diferentes modalidades. En el artículo de hoy, veremos una de ellas, relacionada con las subvenciones.

La información aquí volcada pretende ser más accesible que “oficial”, por lo que si hubiera dudas, contacten con nuestros técnicos en transferencia de tecnología de la Fundación Canaria Parque Científico Tecnológico de la ULPGC, que desarrollan un trabajo en asesoramiento sobre subvenciones, gracias su trabajo en el marco del proyecto Red CIDE.

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Subvenciones

Se trata de un apoyo a la realización de determinadas acciones, aquí nos centramos en la realización de proyectos de I+D+i, de tal manera que una entidad (pública en muchas ocasiones) da dinero a quien realiza la acción, sin que haya necesidad de devolver ese dinero, y bajo una serie de condiciones, que impone la entidad financiadora.

Para empezar, no es “dinero gratis”, aunque no haya que devolverlo. Como bien hemos dicho, la entidad exige una serie de condiciones y revisa que esas condiciones se cumplan. Si no se cumplieran, se retira la concesión de la subvención, se minora la cantidad u otras acciones, según considere la entidad financiadora.

Suelen tener un efecto incentivador, pues la idea (en I+D+i) es permitir que, por ejemplo, una empresa pueda acometer un proyecto con un riesgo de que no salga bien sin que suponga una gran pérdida. En un ecosistema como el nuestro, esto tiene su importancia; no es quizás lo deseable, las empresas deberían poder tener partidas presupuestarias para hacer I+D+i (así es en las grandes empresas que uno se pueda imaginar), pero en otra entrada hablaremos de la situación aquí, que podría justificar (en principio) la existencia de las subvenciones.

En general, las subvenciones van a suponer que la empresa aporte el dinero para realizar el proyecto con antelación a que la entidad financiadora lo reintegre al beneficiario. En algunos casos se da la opción de pedir adelantos. En definitiva, las subvenciones se pueden ver como una forma de recuperar una parte del dinero que la empresa ha invertido en un proyecto de I+D+i. Hay que tener en cuenta que el resultado del proyecto de I+D+i quizás permita por sí solo recuperar el dinero o no (el objetivo del proyecto es que sí lo permita, de hecho). Como el riesgo de que fracase es relativamente elevado, la subvención al menos reduce al “daño” de ese fracaso, pues (suponiendo que la subvención se conceda a la empresa) ese dinero prometido por la entidad financiadora lo van a dar igualmente. NOTA: siempre y cuando se cumplan con los objetivos que se plantearon en el proyecto solicitado. Parece una contradicción, pero no tiene por qué, recuerden que nos movemos en el ámbito de la I+D+i, donde un proyecto impecablemente bien ejecutado puede acabar en un producto no factible.

Resumiendo, si la empresa está interesada en acceder a este tipo de financiación, tiene que controlar estas fuentes:

  • Organismos regionales (ACIISI, Consejería de Economía, Cabildos, Ayuntamientos, aunque lo más relevante son los dos primeros)
  • Organismos nacionales (CDTI, Ministerios, Red.es)
  • Organismos internacionales (en nuestro caso, básicamente la Comisión Europea).
  • Otros (fundaciones concretas)

Hay muchos criterios posibles para decantarse por una fuente u otra. Un posible criterio podría ser el siguiente: las ayudas regionales suelen (no siempre) ser para proyectos más pequeños, donde se pueden financiar hasta 175.000 euros (depende de cada ayuda, para eso hay que leerse la documentación explicativa de cada una). Las ayudas nacionales van a proyectos algo superiores, a partir de esos 175.000 euros (generalizando bastante, pues en la realidad es que hay de todo). En el caso de las ayudas europeas, ya tenemos que pensar en proyectos grandes, desde el medio millón de euros a varios millones.

Quitando el caso de la Comisión Europea, la forma de acceder a las subvenciones es la siguiente:

Estar atentos a los boletines oficiales (esto es una buena parte del trabajo que realizamos los técnicos de la Red CIDE, justamente). Y esto es justamente lo que nos permite el suscribirnos a los boletines email de la Fundación Parque o seguir al perfil de FCPCT ULPGC en Konvoko (en el teléfono móvil), por poner dos ejemplos.

Cuando aparece una subvención, hay que tener en cuenta los tres documentos siguientes: bases, convocatoria, anuncio (se llama “extracto de la convocatoria” muchas veces).
- Bases: donde se explican las reglas básicas. Hay que tener en cuenta que una misma subvención puede publicarse en varios años, por lo que es más práctico para la Administración publicar por un lado las bases genéricas y luego, cada vez que se abre nueva convocatoria, hacer referencia a esas bases.
- Convocatoria: es el documento que da el “pistoletazo de salida” para presentar solicitudes al organismo que convoca la ayuda. Según la convocatoria, el plazo puede ser de 15 días, de un mes, o de varios meses. En todos los casos, la máxima es “el tiempo vuela”, y hay que presentar la solicitud (que puede constar de bastantes documentos) en tiempo y forma, por lo que es vital saber cuándo se publica la convocatoria, el plazo que se da… por otro lado, en la convocatoria se concretan detalles que pudieron no especificarse en las bases (como la cuantía concreta por proyecto que se puede solicitar, por ejemplo).
- Anuncio: suele ser el documento más visible en el boletín correspondiente (BOE, BOC) y nos deriva a los otros.

Para poder leer correctamente toda esta documentación relativa a cada subvención, es conveniente familiarizarse con la web BDNS.

Organismos como el CDTI, nacional, tienen un funcionamiento un poco particular. En este caso, se trata mayormente de préstamos, aunque se habla de una parte “no reembolsable” de la ayuda (es decir, un porcentaje de la ayuda que se da NO es préstamo, sino subvención, y por lo tanto no hay que devolverlo). La lógica de este esquema es que la empresa pueda tener una parte “libre de riesgo” de la ayuda, con la que pueda pagar, por ejemplo, una subcontratación a un centro de investigación o a una universidad para la parte de I+D más compleja, o alejada del mercado.

En algunos casos, como la ayuda NEOTEC, es subvención.

En la próxima entrada nos centraremos un poco más en las ayudas de la Comisión Europea, pues tienen algunas características que hacen interesante verlas por separado.

Para ver la anterior entrada relacionada: Artículo: Financiación para proyectos de I+D+i, primera parte. Principios básicos.

Enlaces de interés:
Contacto de los técnicos de la Fundación Canaria Parque Científico Tecnológico de la ULPGC.
Web de la Red CIDE.

Este artículo es posible al basarse en el trabajo de los técnicos de transferencia de tecnología universitaria en la Fundación Canaria Parque Científico Tecnológico de la ULPGC, con la ULPGC, y en el marco del proyecto de asesores en esta materia, Red CIDE. La Red Cide es una iniciativa del Gobierno de Canarias cofinanciada por la Agencia Canaria de Investigación, Innovación, y Sociedad de la Información y por el Fondo Europeo de Desarrollo Regional en un 85%. Canarias Avanza con Europa.

Créditos de las imágenes: @mohamed hassan. The image is released free of copyrights under Creative Commons CC0. Creativity Technology Innovation Idea Bulb Gears, Max Pixel freely distributed with a Creative Commons Zero - CC0.

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Artículo: Financiación para proyectos de I+D+i, primera parte. Principios básicos

Se habla mucho de las subvenciones como forma de financiar proyectos, pero consideramos en la Fundación Canaria Parque Científico Tecnológico de la ULPGC que es necesario comprender algunas cuestiones básicas sobre la financiación (en general) de proyectos, concretamente de I+D+i.

En este artículo desgranamos, con nuestra visión particular y en ningún caso "oficial", algunas explicaciones sobre las distintas formas de financiar un proyecto de I+D+i. Es probable que algunos puntos sean inexactos, en cuyo caso recomendamos contactar con nuestros técnicos de transferencia de tecnología. Vamos a dar algunas pinceladas a vista de pájaro sobre el esquema habitual en Canarias.

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En principio, cuando hablamos de “I” (investigación), “D” (desarrollo) o de “i” (innovación) estamos hablando de cosas distintas, aunque muchas veces se puedan confundir. Hablamos de “investigación” cuando partimos de una idea u observación sobre algo que no entendemos, elaboramos una hipótesis que explique eso que no entendemos, elaboramos una serie de pruebas, experimentos, que nos permitan comprobar si la hipótesis sirve o no y terminamos con algo parecido a “pues mira, resulta que este fenómeno es así y se explica de esta manera”. Lo que hace la comunidad científica, básicamente. Es habitual terminar con publicaciones en revistas especializadas “de impacto”. Como podrán imaginar, financiar algo así tiene sus propios mecanismos, pero lo básico para entender la financiación de la investigación es que no es usual que quien ponga el dinero espere recuperarlo, al menos rápidamente. En primer lugar, porque puede ser que el proceso de investigación no llegue a ningún resultado relevante (no se sorprenda, la investigación más básica se enfrenta a incógnitas, y el camino hasta obtener conocimiento suele estar salpicado con muchos pequeños fracasos intermedios), y en segundo lugar, porque del resultado de estas investigaciones pueden derivarse nuevos productos, pero puede pasar que el proceso hasta llegar a ese producto sea bastante largo, lo explicaremos en otras entradas. Este panorama es así en todos lados: la financiación del CERN, en Europa, o de la NASA, en USA, depende de lo que los gobiernos les destinen, básicamente (hay empresas que invierten en este tipo de cuestiones, pero no es lo más típico).

Hablamos de desarrollo cuando queremos ir un poco más allá, hablando mal y pronto, respondiendo a la pregunta “¿y si, ahora que sabemos cómo funciona este fenómeno, vemos si esto es aplicable a esto otro...?” Es decir, aquí caben las desmostraciones con prototipos y similares, que dan una idea de aplicaciones prácticas de esos hallazgos científicos. Pero, por lo general, por muy bien que funcione un prototipo, no es obvio el paso a la industrialización y la posterior venta al público del producto final. Aquí es donde entra la innovación (la basada en tecnología, pues innovación hay de muchos tipos). En este punto, la empresa es protagonista, pues es el agente que va a contrastar esos desarrollos tecnológicos con la aceptación por parte del público, con la factibilidad de producir algo en masa, etc.

Veamos un ejemplo sencillo, y hasta algo absurdo, para entendernos. Un científico sospecha que puede dar con una forma de teletransportar humanos, basándose en el entrelazamiento cuántico. En primer lugar, hay que ver si eso es posible de alguna manera. Es decir, empezamos a investigar. Pongamos que conseguimos entender cómo sería el proceso, y el resto de la comunidad científica lo ve factible (según el método científico, es importante que el estudio sea reproducible por el resto de la comunidad). Ahora se podría fabricar una máquina que permita teletransportar gente. Ese punto vendría a ser el desarrollo. Pongamos que desarrollamos la máquina, que funciona, pero tiene algunos problemas, tales como que en el proceso de teletransporte no conseguimos teletransportar objetos completos o que calculamos el posible precio de un pasaje de teletransporte y vemos que el viaje cuesta algo desorbitado, pongamos por ejemplo 10.000.000 de euros. En esta situación, parece obvio que queda mucho hasta obtener la máquina que funciona razonablemente bien, que ofrezca viajes que pueda (y quiera) pagar alguien. Es decir, la innovación va de transformar una tecnología en algo que se vende. Llegar al mercado, en otras palabras.

Ahora que hemos entendido qué es la investigación, qué es el desarrollo y qué la innovación, vamos a plantearnos la siguiente pregunta, por fin: ¿cómo se paga todo esto? Lo más intuitivo sería pensar “quien vaya a ejecutar esa parte del proyecto”. Ya vimos que, en el caso de la investigación más básica, lo que se hace en el CERN, por ejemplo, es difícil que una entidad pague la cantidad necesaria para chocar partículas y entender lo que pasa tras estos choques sin contar con mecenas. Como hemos visto, es típico que esto se pague con fondos públicos, pues el objetivo de la investigación básica, en principio, es simplemente obtener conocimiento. Saciar la curiosidad humana. Ya se verá qué hacer con ese conocimiento.

En el caso de la innovación, una primera idea sería que, si la empresa X está pensando en introducir un nuevo producto en el mercado, se pague ella misma todo lo necesario para hacerlo. Y así es como se piensa en general. ¿En España, y más concretamente en Canarias, es así? Hay matices. Y aquí radica una buena parte de la estrategia de cada país. EEUU, por ejemplo, prefiere que todo lo que tenga que ver con empresas se mueva con capital privado, y como el hecho de obtener dinero en proyectos con riesgo de que no funcionen es complicado, se puede recurrir a inversores, préstamos de bancos o lo que corresponda... en Canarias, sin embargo, este modelo está empezando a dar sus primeros pasos, quizás le falta un tiempo hasta tener madurez y fluidez. Por tanto, se ve como un objetivo de la propia administración el “empujar” a las empresas de alguna manera para que se embarquen en proyectos de innovación, por lo que hay fondos públicos también para innovación.

Ahora, vamos al caso concreto de Canarias. En general, tendríamos (aparte de la financiación propia de la empresa):

- Subvenciones

- Préstamos

- Incentivos fiscales

- Inversores

- Crowdfunding

Iremos desgranando estos puntos en futuros artículos.

Este artículo es posible al basarse en el trabajo de los técnicos de transferencia de tecnología universitaria en la Fundación Canaria Parque Científico Tecnológico de la ULPGC, con la ULPGC, y en el marco del proyecto de asesores en esta materia, Red CIDE. La Red Cide es una iniciativa del Gobierno de Canarias cofinanciada por la Agencia Canaria de Investigación, Innovación, y Sociedad de la Información y por el Fondo Europeo de Desarrollo Regional en un 85%. Canarias Avanza con Europa.

Créditos de las imágenes: Basic by Nick Youngson CC BY-SA 3.0 Alpha Stock Images; Plant Design Intention Beginning Road Start Stop.

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Artículo: La comunicación, sobre las colaboraciones entre empresas y universidad

Son muchos los casos en que investigadores y empresas se conocen desde hace largo tiempo. En estos casos, por necesidad surgen ideas de proyectos que se empiezan a mover. En estos casos, como mediadores entre investigadores de la ULPGC y las empresas, nos llegan estos proyectos para que les apoyemos en la parte administrativa, de gestión burocrática, económica, para que ayudemos en la adquisición de equipos, en la contratación de personal... Pero hay casos donde no se dan estas circunstancias. Y estos casos tienen un tratamiento particular que es interesante conocer y que también trabajamos en la Fundación.

Dentro del trabajo diario que desarrollamos en la Fundación Canaria Parque Científico Tecnológico de la ULPGC, como Oficina de Transferencia de Resultados de Investigación de la ULPGC (Universidad de Las Palmas de Gran Canaria), concedemos una gran importancia a la gestión de las colaboraciones entre empresas y grupos de investigación universitarios.
Uno de los puntos que conviene tener en cuenta para tener una colaboración lo más fluida posible, es la comunicación necesaria para llegar a un acuerdo. Haremos referencia a cuestiones concretas, basadas en casos reales, aunque tergiversando algunos datos para salvaguardar la confidencialidad, que el equipo de la OTRI nos hemos encontrado, tanto en la parte más directamente relacionada con la gestión de los acuerdos en sí como en los pasos previos, de puesta en contacto entre empresas e investigadores, trabajo desarrollado en el marco de la Red CIDE y similares.

El mundo empresarial y el mundo de la investigación se mueven de diferentes maneras. Los objetivos son distintos, los procedimientos seguidos sin distintos, los tiempos son distintos, las formas de comunicarse son distintas…  Estas diferentes formas de entender el trabajo las describiremos con más detalle en siguientes artículos.

Es, por tanto, trabajo necesario el sentar unas primeras bases de comunicación cuando una empresa y un grupo de investigación quieren empezar a colaborar. A veces, incluso, el objeto de la colaboración no siempre es fácil de definir.

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Cuando una empresa busca mejorar el funcionamiento de un departamento mediante la informatización, puede pasar que con comprar varios ordenadores y adquirir licencias del software necesario ya tenga parte del trabajo resuelto. Tras esas adquisiciones, habrá que formar al personal para que puedan manejar esas nuevas tecnologías. Y habrá que fomentar una transición de la forma de funcionar anterior a la nueva. Todo lo dicho no es que sea sencillo, pero sí parece relativamente directo planificar la actuación. Ahora bien, puede pasar que una empresa haya detectado una deficiencia, una necesidad, una idea de innovación, que concluya además que no cuenta con el personal adecuado y, por tanto, decida encargar un trabajo a, por ejemplo, una universidad. Cuando una empresa contacta con una universidad, suele ser con el ánimo de desarrollar algo que no se encuentra ya disponible en el mercado. Y, si no existe, ¿cómo definimos la solución necesaria? Habrá que ser creativos, comparar con lo que ya hay…

Imaginen el siguiente caso (imaginario, basado en hechos reales, pero alterando al máximo las características del caso). Una empresa incluye entre sus actividades un proceso de imprimación de un adhesivo a unas planchas metálicas de gran tamaño. El adhesivo es muy necesario, pero también es potencialmente tóxico para el personal de la planta. Se ha probado a pegar esas planchas con otros métodos, como soldaduras, remaches, tornillos, etc. Ningún método llega al nivel de acabado y calidad que da el adhesivo. Se ha probado también a crear un cerramiento alrededor de la zona donde se aplica el adhesivo, para que este no llegue al personal, pero no queda bien de las varias maneras que se han probado. La empresa no ve solución al problema y contactar con la universidad. Problema: sin saber cómo va a ser la solución final, no sabemos si contactar con el departamento de químicas, con el departamento de ingenierías o con cuál. ¿Posible solución? Contactar con varios a la vez y proponer reuniones de varios, sin saber exactamente qué nos vamos a encontrar. El hecho de que esas varias personas provengan de distintas áreas de conocimiento complica la comunicación.

Otro caso: una investigadora de la universidad ha desarrollado una tecnología muy puntera que aplica ultrasonidos en la detección de determinadas especies vegetales que abundan en nuestros campos. El proyecto acaba muy bien, hay un prototipo funcional y estamos en proceso de mejorar la tecnología. Y a la investigadora se le abre un mundo de posibilidades, como aplicar la misma tecnología, adaptándola, a la detección de determinados tipos de materiales en el subsuelo. En principio, parece factible, según la investigadora, pero ella es ingeniera especializada en ondas y necesitamos contrastar la idea con geólogos. Desde la OTRI conseguimos el contacto de un instituto de investigación en geología y concertamos una cita.

Lo que acontece en la visita es una obra maestra del open innovation. La investigadora de la universidad muestra los hallazgos de su proyecto y deja muy claro que hay intención de aplicar la tecnología en el campo de la geología, sin tener ni la más remota idea de si esto es factible, pertinente o si se le ha escapado algo. Por su parte, los geólogos que nos atienden arrancan la reunión con cara de no saber dónde están, para luego proceder a lo único que parecía posible: invitarnos a ver sus instalaciones y sus trabajos. Tras varias horas de conversaciones, de conocer las tecnologías de una parte y de otra, por fin se ve un punto donde la colaboración es posible y tiene sentido. Unas 5 horas de reunión fueron necesarias para llegar al punto en que ambas partes se pusieron de acuerdo. Solo para arrancar, solo para decir “vaya, aquí podemos hacer algo”.

De aquí la importancia de que, en trabajos colaborativos, haya conversaciones abundantes antes de pensar en firmar ningún acuerdo. Y, de aquí, la importancia de contar con profesionales que entiendan el lenguage de empresa y de investigador.

La Red Cide es una iniciativa del Gobierno de Canarias cofinanciada por la Agencia Canaria de Investigación, Innovación, y Sociedad de la Información y por el Fondo Europeo de Desarrollo Regional en un 85%. Canarias Avanza con Europa.

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